
Una vez que el perro está adaptado es muy fácil adquirir la rutina de mantenerlo en buen estado.
Deberían realizarse exploraciones frecuentes, por ejemplo durante el cepillado, para detectar posibles heridas, bultos u otras alteraciones.
Es bueno dar un cepillado diario, esencial en ejemplares de pelo largo, aunque no baños muy frecuentes ya que no siempre es beneficioso para la piel.
El ejercicio es importante, no sólo para el perro sino también para el dueño, pues muchas veces el único ejercicio regular que realiza es el paseo diario con el animal.
La cantidad de ejercicio requerida varía con el tipo de perro.
Los paseos no son exclusivamente para que haga ejercicio, sino también para aportar al animal nuevas experiencias.
Debe sacársele al menos tres veces al día: mañana (al despertarse), tarde y noche, realizando una de las salidas unos 15 o 20 minutos después de que haya terminado de comer.
La atención al entrenamiento y a la educación debe mantenerse. Sobre todo asegúrate de que el perro disfruta de su vida y eso asegurará que tú disfrutes de él.
Cuanto más contacto tengas con él, más juegues, le lleves de excursión y le permitas ser parte de la familia, será entonces cuando más feliz, satisfecho y sano estará él.



