El celo de las mascotas cuando llega un hijo

¿Ha escuchado hablar del clásico caso del bebé que fue atacado por el gato de la casa debido a los celos? Independientemente de que sea un mito o haya ocurrido en realidad, es un hecho que las mascotas se sienten desplazadas cuando llega un nuevo integrante al hogar. Especialmente si ellos han sido tratados como “los hijos de la casa” durante largo tiempo.
SANTIAGO, junio 23.- Actualmente las mujeres chilenas no sólo se están casando más tarde sino que también hay una tendencia a postergar la llegada del primer hijo, según lo constata un estudio hecho por Adimark GfK para la Clínica Las Condes.
Esto ha llevado a que las parejas adopten -durante los primeros años de su convivencia- mascotas como perros o gatos, los cuáles terminan ocupando un lugar preponderante en la casa y en muchos son tratados como “los hijos del hogar”.
Pero… ¿qué sucede cuando realmente llega el primer hijo?
Según cuenta el veterinario y conductor del programa “Animales” de Canal 13, Sebastián Jiménez, la reacción de las mascotas puede manifestarse de diversas maneras, pero siempre habrá una respuesta frente a lo que ellos entienden como la llegada de un “intruso a la casa”.
“La mascota se va a dar cuenta de inmediato que él ya no es el centro de atención y puede tener conductas que no tenía hasta antes de la llegada de la guagua”, cuenta el especialista.
Sobre lo mismo, la veterinaria de Clínica Maule –Claudia Espinoza- indica que muchas veces las personas tienden a humanizar a sus mascotas “y es ahí donde vienen los problemas”.
De este modo, los perros o gatos pueden comenzar a orinar o defecar en la cama de los dueños, también es posible que dejen de comer u ocupen otras partes de la casa para hacer sus necesidades básicas.
“Esos son signos de que el perro o el gato está tratando de llamar la atención de los dueños nuevamente”, agrega Sebastián Jiménez.
Pero la situación se puede tornar aún más compleja cuando la mascota comienza a agredir a los dueños, como también al hijo que ha llegado.
“Porque es el nuevo elemento que está haciendo que se desenfoque la atención en ellos”, precisa Jiménez.
Al respecto, la veterinaria Claudia Espinoza precisa que la forma en que reaccione el animal dependerá de cómo ha sido criado. “Si es una mascota que no es violenta, no tendría porque volverse violenta frente a un niño”, precisa la especialista.
Por Gisela López
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Otro problema que se puede generar con la llegada de un hijo es que la mascota pierda los espacios que con el tiempo ha ganado, como pueden los sillones de la casa o la cama donde dormía con sus dueños.
Al respecto, el conductor de Annimales es claro en indica que nunca se deben ceder estos espacios a los animales, ya que ellos deben sentir que son los últimos en la escala jerárquica de una familia y no deben ser tratados como “niños”.
“Como regla general, e independiente de si hay o no un nuevo integrante en la familia, uno nunca debería permitirle a un perro estar, comer o subirse a los lugares donde uno está”.
Agrega que no es óptimo que una mascota duerma con su dueño, que pida comida mientras su amo está sentado en la mesa, como tampoco es correcto que el perro se suba a los sillones donde están sentados los integrantes de la casa.
“Porque el perro interpreta eso como que está al mismo nivel jerárquico que tú. Es más, si el perro te pone una patita encima cuando estás comiendo en la mesa con tu familia y tú le das comida, el perro lo interpreta como que él da una orden y su dueño se la cumple”, precisa Sebastián Jiménez.
Esto lleva a que la mascota pueda desarrollar conductas que más tarde generarán dificultades al interior de la familia, como las que ya se han descrito.
Frente a los hechos antes descritos, el conductor de Annimales recomienda adoptar ciertas conductas que integren a la mascota a la nueva realidad sin que se sienta desplazada.
“Siempre hacerle cariño al perro o gato, mantenerlo con la atención que tenía antes, impedirle que se acerque mucho a la cuna y no dejar nunca la mascota sola con la guagua, entre otros cuidados”.
Esto permitirá que el animal sienta que no es una “competencia” lo que ha llegado a la casa, sino que se trata de un nuevo integrante que se incorpora al grupo.
Sobre lo mismo, Claudia Espinoza recomienda preparar a la mascota en forma previa a la llegada del hijo.
“Hay que empezar desde mucho antes con cosas básicas, como no dejarlo que se suba más a la cama, armarle una pieza en otro lado, no darle comida al animal mientras tu comes, que tenga sus horarios y sus espacios”.
Agrega que si el problema se torna severo, se puede solicitar la ayuda de un etólogo.
“Que es un especialista que ve el comportamiento animal”, precisa la veterinaria.



